
El nombre hace alusión a la evidente disposición espiralada de las flores. Se trata de un género complejo en lo taxonómico, especialmente abundante en Norteamérica. En la flora ibérica se euncuentran únicamente dos representantes.
Son plantas de porte esbelto, con una roseta basal de hojas de mayor tamaño que las caulinares. La flores, dispuestas en espiral a lo largo de la inflorescencia como ya hemos dicho, son pequeñas, de color blanco-amarillento, dispuestas horizontalmente, con las piezas más o menos iguales de tamaño y aproximadas formando un estrecho tubo; el labelo no está dividido, produce néctar y carece de espolón.
Las dos especies ibéricas son relativamente fáciles de distinguir.
- Hojas de la roseta basal linear lanceoladas (5-10 x < 1 cm de anchura), erguidas ................. S. aestivalis
- Hojas de la roseta más cortas (unos 2-3 cm), elípticas, en disposición más abierta ......................................................................... S. spiralis
Ambas son algo pubescentes, pero S. spiralis suele ser más grisácea. Son propias de suelos más o menos húmedos, especialmente S. aestivalis.
Se consideran especies en regresión por alteración de sus hábitat.
La época de floración es bastante tardía, especialmente la de S. spiralis, que suele ocurrir entre agosto y septiembre e incluso octubre. Ello impide la hibridación con otros géneros. Además, es bastante irregular de unos años a otros.
Lo más llamativo del género es el mecanismo de polinización. Las flores en principio tienen el perianto muy cerrado alrededor del ginostemo, de modo que los insectos no pueden casi llegar al néctar que hay en la base del labelo. En sus tentativas acaban tocando el rostelo y llevándose pegadas las polinias. Después, el rostelo se levanta, se separa del labelo y abre el camino al néctar y a la zona estigmática. Cuando el insecto cargado llega a una flor que ya no tiene polinias, puede dejar las que lleva en el estigma, y acceder a una recompensa de néctar. Además hay que tener en cuenta que los insectos recorren las inflorescencias alargadas desde abajo hacia arriba, y ese mismo sentido es el de la maduración de las flores, con lo que el insecto primero deja las polinias que lleva y después se carga con otras.