Limodorum Boehm.
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Limodorum abortivum, Burgos

El nombre deriva de Liemodorum o Haemodorum, nombre aplicado antiguamente a alguna planta parásita de color rojizo, probablemente del género Orobanche.

Es un género fácil de reconocer por tratarse de especies aparentemente carentes de clorofila, de tonalidades entre marfil y violeta, con hojas reducidas a escamas negruzcas que abrazan el tallo. Las piezas de la flor están libres entre sí. Tienen un espolón más o menos apreciable y dos polinias unidas por un retináculo común.

En la Península se considera la existencia de dos especies que se pueden distinguir con cierta facilidad:

- Espolón de 14-24 mm. Labelo dividido en epi e hipoquilo, con una anchura máxima de unos 10-12mm ............................................................... L. abortivum
- Espolón corto, a veces casi inapreciable, de 0,5-4 mm. Labelo no dividido, con una anchura máxima de unos 5 mm ............................................. L. trabutianum

Florecen en primavera y el aspecto de los tallos floridos es bastante llamativo. Las flores son visitadas por diversos himenópteros, pero además no son raros los casos de cleistogamia, al menos en varias de las flores de una inflorescencia, si no en todas. Se han constatado también casos de floración y fructificación enteramente subterránea.

Habitan terrenos abiertos con vegetación de escaso porte: pastos, tomillares o matorrales de leguminosas o cistáceas; claros en encinares, pinares o sabinares, etc., preferentemente sobre sustratos calizos, a veces pedregosos y relativamente secos. Su aparición puede ser irregular, pueden pasar varios años sin que se haga visible la parte aérea.

Tradicionalmente se han considerado como especies de nutrición saprófita, pero también se han encontrado sus raíces en contacto con las de fagáceas y cistáceas, lo que indicaría también un carácter parásito. Se conoce además su fuerte dependencia de las micorrizas a lo largo de toda su vida. Para complicar aún más las peculiaridades de este curioso género, hay que añadir que los especímenes suelen contener pequeñas cantidades de clorofila, apreciables en la sección del tallo, y que los individuos hipócromos son de tinte amarillento-verdoso.

Los dos táxones arriba citados han sido considerados frecuentemente como subespecies, pero en la práctica, no aparecen ejemplares con caracteres intermedios, ni siquiera en las localidades geográficas comunes. Ello aconseja un tratamiento específico.