| DACTYLORHIZA
Neck. ex Nevski
En nombre proviene del griego dactylos, dedo, y rhiza, raíz, por los tubérculos de aspecto palmeado.Se trata de un género amplio que en nuestro territorio se considera representado por unas 11 ó 12 especies, con algunas subespecies, no siempre fáciles de distinguir. Son plantas de talla variable, algunas bastante altas, de 80-100 cm o incluso algo más. Los tallos pueden ser huecos o macizos. Tienen principalmente hojas caulinares, pero en algunas especies se aprecia un acúmulo en la base, casi una roseta. Pueden tener manchas o no. Sobre todo las superiores suelen estar plegadas sobre el nervio medio y algo cuculadas en el ápice. Es probable que en muchas especies, durante el invierno permanezca una roseta de hojas cercana al suelo que luego se seca al desarrollarse el tallo y las nuevas hojas. La inflorescencia es densa y larga, con muchas flores, muy vistosa. Las brácteas son foliáceas (a diferencia de Orchis), con frecuencia más largas que las flores. Presentan dos gamas de color: una rosado más o menos intenso, a veces muy claro, casi blanco; y otra dentro del amarillo. El sépalo dorsal y los pétalos son más o menos conniventes en un casco. Los sépalos laterales suelen son patentes o erguidos hacia atrás. El labelo varía desde casi entero a trilobulado, plano o convexo, con dibujos o líneas de color más oscuro. El espolón es cilíndrico o aguzado, de longitud parecida a la del ovario, sin néctar. Tienen dos polinias, cada una con su viscidio independiente. El ovario es sésil, glabro y retorcido. Las semillas son dispersadas por el viento y germinan casi inmediatamente o en otoño, al proliferar los micelios de los hongos. Los protocormos crecen con bastante rapidez. Florecen a finales de primavera y comienzos del verano, pero el grupo de D. majalis se suele considerar relativamente precoz. Es frecuente que las plantas que florecen un año, al año siguiente permanezcan sólo con hojas.
Las especies de este género atraen a los polinizadores
por engaño, ya que no tienen néctar. Suele
tratarse de himenópteros, dípteos y coleópteros,
sin mucha especificidad, lo que da lugar a numerosos híbridos.Son plantas propias de lugares abiertos, más o menos soleados. Un buen número de especies se encuentran ligadas a suelos casi permanentemente encharcados: prados húmedos, turberas, orillas de arroyos, etc. El género presenta complicaciones taxonómicas. Se considera que los táxones diploides son relativamente estables, pero los otros niveles de ploidía, especialmente los tetraploides se mezclan con facilidad. La hibridación es frecuente sobre todo en ciertos hábitat densamente poblados por más de una especie. Además, recientes datos moleculares parecen indicar que Dactylorhiza es un género parafilético, que además englobaría Coeloglossum. La indicada complejidad ha tenido como consecuencia que se hayan citado en nuestro territorio algunos táxones cuyas áreas de distribución reales se alejan notablemente, y que además no parecen haber sido refrendadas por citas recientes. Por ello, nombres como Dactylorhiza elodes, D. saccifera, D. traunsteineri, D. cruenta y D. ochroleuca deben eliminarse o, en su defecto, requieren confirmación, principalmente en la cordillera pirenaica. D. gr. incarnata Plantas de tallos huecos, hojas no maculadas y flores purpúreas, rosadas o, raramente, amarillas; propias de hábitat húmedos. D. gr. sambucina Especies de flor amarilla, aunque D. sambucina tiene también formas purpúreas, y hojas sin manchas. Son plantas de suelos secos. D. gr. maculata Tallos macizos o muy poco ahuecados. Hojas habitualmente maculadas en el haz. Predominan las especies de sustratos encharcados o muy húmedos. D. gr. elata/majalis Plantas robustas, de talla media a elevada, tallos huecos y hojas de lanceoladas a ovaladas, con o sin manchas. El color de las flores oscila desde casi blanco con muy leves marcas rosadas hasta púrpura intenso. Son plantas ligadas a suelos húmedos. Muchas de las especies de este género se encuentran amenazadas por diversas prácticas que alteran sus hábitat. Especialmente las que afectan a las zonas húmedas que, indefectiblemente, tienden a ser desecadas: drenadas, cortado el aporte de agua por obras públicas (muy frecuente), abonado que enriquece suelos pobres para su uso como pasto o cultivo, etc. |
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